GUÍA DEL LARINGECTOMIZADO

GUIA DEL LARINGECTOMIZADO

EL DIAGNÓSTICO

La principal molestia que aqueja un paciente con una tumoración en la laringe es la disfonía o afonía y ronquera como vulgarmente se la denomina. Lo más importante es que el síntoma persiste, no desapareciendo al cabo de poco tiempo e incluso puede ir aumentando en intensidad. Otros síntomas que pueden aparecer e ir progresando son el dolor de garganta y la dificultad para tragar, e incluso a veces fatiga con la respiración ruidosa y obstrucción respiratoria. A veces la primera manifestación es la presencia de uno o varios bultos en el cuello (adenopatías), que no desaparecen y pueden aumentar de tamaño.

Cuando usted consulta a su médico otorrinolaringólogo a consecuencia de estas molestias, lo primero que él hará es explorar sus cuerdas vocales con la ayuda de un espejito introducido por detrás de la lengua. También puede utilizar un fibroscopio, que consiste en un tubo flexible con una luz y sistema de visión que se pasa por la nariz sin dificultad debido a su pequeño diámetro, y permite llegar a visualizar toda la garganta. A través de un canal del fibroscopio, con una pequeña pinza, se puede realizar una biopsia obteniendo material de la lesión para, una vez analizado, decidir el tipo de tratamiento que precisa. Aparte de este tipo de exploración, su médico le puede practicar un estudio radiográfico de la garganta y laringe junto a unos análisis de sangre y radiografía del pecho (tórax), ya que muchos enfermos con tumor laríngeo han sido previamente grandes fumadores.
A veces las pruebas que se han practicado con anterioridad no son suficientes para llegar a una confirmación de la causa de los síntomas que aqueja el paciente. Su médico le explicará que ha encontrado algo anormal en su laringe que no puede precisar del todo, por lo que es necesario que ingrese en el hospital para realizar una exploración bajo anestesia general. Esta operación no es el tratamiento de su enfermedad, es una exploración o visión con microscopio de su laringe, por lo que se denomina microlaringoscopia directa. Esta intervención permite, a través de la boca, la introducción de un tubo hasta la laringe. Así se puede ver a mayor aumento si realmente tiene una tumoración, su tamaño, su localización y la obtención de materia para una biopsia que nos indique con certeza las características del tumor (maligno o benigno).
El paciente, ante esta situación, es lógico que se encuentre temeroso y con ansiedad. Se le plantean una serie de interrogantes que debe preguntar, si así lo necesita, acerca de sus inquietudes y posibilidades futuras. Este tipo de exploración suele tener preferencia en la lista de espera quirúrgica, por lo que el enfermo debe estar preparado para que se le realice prontamente. Será informado de los riesgos que conlleva la intervención y la práctica de una anestesia general, para lo que tendrá que firmar su consentimiento. La microlaringoscopia directa se practica con mucha frecuencia en un servicio de Otorrinolaringología, siendo poco frecuentes las complicaciones; a veces una pequeña hemorragia en la zona que se explora, o lesión en la dentadura por la presión del tubo que se introduce por la boca. No suele haber dolor tras la operación y el paciente puede ser dado de alta inmediatamente hasta la llegada de los resultados de la prueba.
Cuando usted conoce el tratamiento que requiere su enfermedad puede imaginar que se encuentra ante una enfermedad grave, dada la radicalidad que supone la extirpación total de la laringe. Es normal que esta noticia le provoque un gran decaimiento psicológico y ansiedad. Debe intentar superar cuanto antes ese estado, teniendo en cuenta que su enfermedad tiene grandes posibilidades de curarse, con una calidad de vida bastante aceptable.


LA OPERACIÓN

LA LARINGE
Los pulmones se comunican con la garganta a través de un tubo respiratorio (tráquea), formando la laringe. La laringe por lo tanto interviene en la respiración dejando pasar el aire desde la nariz y la garganta hasta la tráquea y los pulmones. La laringe contiene las cuerdas vocales a modo de dos ligamentos móviles que cuando se unen como los labios, producen el sonido de la voz. El cierre de estos labios cuando tragamos, evita que pase la comida al árbol respiratorio.

Si quitamos toda la laringe en una intervención quirúrgica para extirpar el tumor, el tubo respiratorio y el tubo digestivo (esófago) se independizan, apareciendo la boca traqueal cosida al cuello (estoma traqueal o traqueostoma) por donde se realizará definitivamente la respiración sin que se vuelva a utilizar la nariz para este fin.
Cuando haya finalizado la cicatrización, el paciente volverá a tragar igual que antes. El orificio de la tráquea en el cuello puede necesitar un tubo (cánula traqueal), si tiene tendencia a estrecharse por la elasticidad del cartílago traqueal, pero si es lo suficientemente amplio y rígido no precisará de dicha prótesis.

DESPUÉS DE LA OPERACIÓN

Tras la operación, que puede durar de una a tres horas (dependiendo de la cantidad de tejido a extirpar), el enfermo pasa a la sala de recuperación de la anestesia (reanimación), donde los médicos y enfermeras estarán pendientes de que el despertar se lleve a cabo normalmente.
El paciente notará, y no debe asustarse por ello, que lleva vendajes, tubos y sondas, a veces manchados, sin que sea motivo de preocupación. Lleva un tubito o vía insertado en una vena del brazo por donde se le suministra el líquido necesario desde una botella colgada junto a la cama. Observará que por esta vía se le puede suministrar también la medicación o una transfusión de sangre si lo necesitara en los primeros días tras la intervención, hasta que el paciente pueda tolerar que se le alimente a través de una sonda nasogástrica.
La sonda es un tubo que, a través de la nariz, conduce el alimento hasta el estómago ya que, hasta que la herida interior no esté cicatrizada, no se puede comenzar a tragar el alimento como lo hacía anteriormente. Puede ocurrir algunas veces que, a consecuencia de una pequeña infección, la herida interna no cicatriza correctamente produciéndose una fístula hacia fuera por la que escapa algo de saliva. Esto obliga a mantener el tubo de alimentación unos días más.
En los primeros días, el cuello tiene que estar con vendajes y apósitos de los que salen unos tubitos que evitan la retención de líquidos y sangre en el interior de la herida. En las sucesivas curas estos elementos se van retirando progresivamente.
Aproximadamente a los diez días, si no ha habido infección, se puede volver a tragar como siempre, retirándose entonces la sonda nasogástrica. Los puntos de sutura del cuello se quitan cuando la herida ha cicatrizado totalmente.

A) EL TRAQUEOSTOMA
Es el orificio en el cuello por donde tendrá lugar la respiración. Dentro del orificio puede haber una cánula de plástico o de metal que lo mantiene abierto y limpio. Cuando finaliza la cicatrización, muchos pacientes no necesitan llevar cánula, aunque algunos prefieren ponérsela para dormir.
Cada enfermo laringectomizado es diferente y su médico le aconsejará el tipo de cánula que precise y por cuánto tiempo. Cuando despierta tras la intervención, usted puede notar que lleva una máscara de oxígeno sobre el traqueostoma con el fin de facilitar el nuevo tipo de respiración y proporcionar aire húmedo y caliente. El ambiente seco del hospital y la producción por sus pulmones de mayor cantidad de moco, facilita las toses continuas necesarias para eliminar esas secreciones y evitar que se formen costras en el traqueostoma.
Será necesario mantener húmeda la habitación para evitar este problema. La enfermera en los primeros días le facilitará la retirada de esas secreciones con unos tubos de aspiración que introducirá por su traqueostoma y que usted percibirá con el ruido de succión característico


B) COMUNICACIÓN
Inmediatamente tras la operación, dispone en su habitación de un pulsador para avisar a la enfermera. En un principio tendrá que comunicarse mediante la ayuda de lápiz y papel o a través de algún familiar que lo acompañe. La rehabilitación de la voz debe comenzar más tarde, cuando haya tenido lugar la cicatrización de la herida y la retirada del tubo de alimentación. Es conveniente que tenga preparadas sus cuestiones y dudas antes de la visita médica, y si pueden ser escritas, mejor.


C) ESTANCIA EN EL HOSPITAL
Aproximadamente a los dos o tres días se puede incorporar de la cama e incluso, tras el primer cambio de vendajes, pasar de la cama al sillón. Progresivamente, conforme se le vayan retirando los tubos de drenaje, podrá valerse por sí mismo y pasear por la sala. En los primeros días no es conveniente que reciba visitas por el peligro a contraer infecciones, no debiendo además ser molestado al encontrarse muy cansado.
Aunque le será suministrada la medicación que precise, usted deberá comunicar a las enfermeras y a su médico cualquier molestia o dolor que sienta, ya que el personal sanitario le desea el restablecimiento más confortable y temprano. Igualmente, la familia puede solicitar la información que requiera a los médicos que atienden la visita diaria. Poco a poco usted irá aceptando su nueva situación por lo que es importante que se interese por los cuidados, limpieza y mantenimiento del traqueostoma.


D) RADIOTERAPIA
Es posible que usted precise tras la intervención un tratamiento de radiaciones sobre la zona operada, una vez que ha tenido lugar la cicatrización completa. Otras veces este tratamiento no es necesario, pero tenga la seguridad que si precisa su administración es porque varios especialistas que han estudiado su caso lo consideran necesario para obtener mayores garantías de curación.
Este tratamiento normalmente se administra tras el alta hospitalaria, desplazándose desde su domicilio al servicio correspondiente. El tratamiento le puede provocar irritación en la garganta y molestias en el cuello, debiendo consultar con el médico especialista que lo atiende si nota la aparición de heridas en la boca o cuello

VOLVER A LA VIDA NORMAL

Lo más importante para una persona que va a sufrir en el hospital una laringectomía total es que la intervención discurra con éxito y haya una pronta recuperación física tras la misma. El paciente que ha sido intervenido y se encuentra completamente recuperado próximo a ser dado de alta, debe encontrarse contento, aunque por otro lado es lógico que se encuentre con cierto temor a la vida futura. Es absurdo rechazar su nueva situación y esconderse en sí mismo, ya que esto no conduce a nada positivo.


Estas sensaciones son muy comunes, hay que entenderlas, y siempre que exista alguna duda, aclararla con su familia y con su médico. Tiene que pensar que gracias a la intervención usted puede seguir viviendo junto a su familia y amigos, debiendo disfrutar todavía de las múltiples cosas que le puede ofrecer la vida.
Poco a poco irá teniendo lugar un ajuste psicológico, sobre todo cuando se dé cuenta que no depende de los demás y puede cuidarse a sí mismo, aparte de poder llegar a comunicarse con los demás tras la rehabilitación de la voz.
Si en el curso de su convalecencia siente algún miedo o preocupación que le obsesiona continuamente, debe enfrentarse a ella con valentía, apuntarla si es necesario para cuando tenga la próxima consulta con su médico y mantener la mente distraída en algo más productivo.
Después de la operación notará una disminución en el sentido del gusto y del olfato. El gusto habitualmente se recupera bastante rápido, aunque el olfato tardará más tiempo en volver a sentirlo. Notará al principio que no come como antes, lo hace con más lentitud y necesita trocear más la comida, incluso evitando algunos alimentos. Evite disminuir la alimentación por estos motivos, simplemente al inicio las comidas deben ser menos abundantes y más frecuentes, hasta que se vaya normalizando totalmente, cosa que conseguirá sin duda.
No olvide que su familia y amigos le quieren, desean estar con usted y constituyen un apoyo fundamental para retornar a la vida normal. Los problemas de comunicación que puede sufrir al principio lo pueden volver agresivo hacia los demás. Usted y los suyos tienen que ser pacientes. Los que le rodean también tienen sus propias preocupaciones. Con comprensión y cariño, comunicando a su familia aunque sea con papel y lápiz sus sentimientos y temores, disminuirá la tensión y la adaptación vendrá por sí sola.
Debe intentar establecer pronto un sistema de comunicación, ya que algunas personas tienden a pensar que si no habla, sencillamente va dejando de existir o no puede ni quiere manifestar su opinión. No debe deprimirse ni enfadarse ante estas situaciones, ya que esa clase de personas son sencillamente incultas y maleducadas. Mucha gente realmente no sabe lo que es un laringectomizado y frecuentemente no saben como comportarse o reaccionar. Intente participar en la discusión apoyándose de gestos aunque al principio no se le entienda, simplemente para manifestar que usted sigue estando allí y es alguien con quien se tiene que contar. Procure asimilar las decepciones con sentido del humor, no se esconda ni se retraiga. Salga a la calle y recorra los mismos sitios que frecuentaba antes, explíquele a la gente lo que es una larigectomizado.
Usted debe entender que de igual manera que le ha supuesto un importante esfuerzo volver a comunicarse, los que le rodean, y sobre todo aquellos que viven con usted, tienen también que aprender a comprenderlo. Si son personas mayores, es posible que tengan algunas dificultades de audición, teniéndose que ayudar en la lectura de los movimientos de sus labios. Cuando quiera comunicar algo o enterarse de lo que le están diciendo, fije su atención en los movimientos de los labios, observará que el nivel de comprensión aumenta. No dude, como ya le dijimos, en llevar siempre a mano una libretita y un bolígrafo. Intente escribir con brevedad, a veces basta una simple palabra para que los demás sepan qué es lo que desean.
Puede continuar con sus aficiones anteriores, ir al bar, bañarse en el mar protegiéndose el traqueostoma, viajar llevándose lo necesario para la limpieza y cuidado del traqueostoma. Recuerde que los cambios de presión y la sequedad del ambiente pueden hacer que sangre algo por el traqueostoma, lo que no debe ser motivo de excesiva preocupación.
Usted puede reiniciar, una vez recuperado, su antigua actividad laboral, aunque encontrará dificultades si su trabajo consiste en realizar esfuerzos físicos, se desarrolla en un ambiente contaminado o exige bastante comunicación. Antes de la operación, la laringe era una válvula que atrapaba el aire en los pulmones, fijando el tórax para poder por ejemplo, levantar un peso del suelo. Si su trabajo consistía en atender al público o un teléfono, lo puede seguir haciendo si su voz rehabilitada es lo suficientemente aceptable. Existen muchos ejemplos de este tipo.
La gente aunque lo haga inconscientemente, se fija mucho en el movimiento de los labios durante la conversación. Algunos pacientes con baja intensidad de la voz, pueden usar un amplificador de la voz o una electrolaringe. De igual forma si considera que no desea incorporarse a ningún trabajo, debe solicitar la jubilación o incapacidad laboral a través de la información de un asistente social, en las unidades existentes en los centros hospitalarios. Su médico le aportará los informes que sean precisos cuando lo solicite.
Frecuentemente tras una intervención quirúrgica seria, una persona se siente insegura o poco atractiva para su cónyuge, cuando quiere reiniciar las relaciones sexuales. Es normal que requiera un tiempo de adaptación. El hecho de llevar un estoma (agujero del traqueostoma), no le debe llevar a rechazar el sexo si le sigue apeteciendo. Usted sigue siendo la misma persona aunque haya una pequeña modificación en su cuerpo, y su esposa o esposo debe seguir sintiendo lo mismo que antes de la intervención.
Lo mismo que a un compañero le puede molestar el mal aliento, la suciedad o un catarro; debe procurar que el traqueostoma esté limpio y el cuello esté perfumado. Puede seguir cubriéndose el estoma con un pañuelito si quiere disminuir el ruido. Si es necesario, busque nuevas posiciones antes de dejar de hacer algo que le acercará de nuevo a su pareja, facilitando la comunicación, el intercambio de sentimientos y disminuyendo el estrés. Si no fuera así y desea solucionarlo, debe consultar antes de sufrir en silencio, con un psicólogo que le recomendará su médico otorrinolaringólogo.


TERAPIA DE LA VOZ

La voz es el elemento más importante en la comunicación, no sólo porque es el vehículo del lenguaje sino porque refleja el yo más íntimo, individual e irrepetible. Es la tarjeta de presentación del individuo y a veces nos lleva a los niveles de comunicación más profundos mediante diferentes matices e inflexiones.
La pérdida de la voz es un problema importante para el paciente laringectomizado que se llega a sentir por este motivo aislado, deprimido e infeliz. Afortunadamente existen medios para restablecer la comunicación con el entorno por lo que la rehabilitación de la voz se debe intentar tan pronto como sea posible.
Tras la utilización en los primeros días de la escritura y el lenguaje gestual, se procederá a contactar con foniatras o logopedas a través de las Asociaciones de Laringectomizados, o con los servicios hospitalarios existentes. Los expertos habituados a tratar estos problemas le informarán de las distintas maneras de llegar a comunicarse y cómo aprender alguna de ellas. Es conveniente que vea como lo hace otra persona que haya sido operada del mismo proceso, lo que animará al paciente a intentarlo por su cuenta.
En el individuo normal, la voz se forma a partir de una fuente de aire procedente de los pulmones, que produce un sonido en la laringe a través de las cuerdas vocales puestas en vibración, y que posteriormente se modula o amplifica tras su paso por las cavidades de resonancia (faringe, boca y fosas nasales) y articuladores (lengua, paladar, dientes y labios), produciendo el habla y el lenguaje.
Así pues, antes de la laringectomía, la fuente de aire son los pulmones y la fuente sonora es la laringe. Después de la operación, el aire puede proceder del esófago (tubo digestivo) o de los pulmones. La fuente sonora o vibratoria pasan a ser los pliegues mucosos de la parte alta del esófago tal como queda tras la operación. En los dos casos, las cavidades de resonancia y los articuladores siguen siendo los mismos.


A) VOZ ESOFÁGICA
La fuente o reserva del aire está en la parte superior del esófago (aproximadamente 75 c. de aire). La vibración sonora de la nueva voz se produce en los pliegues mucosos que existen en el tubo esofágico por encima.


B) VOZ TRAQUEOESOFÁGICA
La fuente de aire está en los pulmones, por lo que la reserva de aire es mucho mayor y similar a la normal. La vibración sonora se sigue produciendo en los pliegues mucosos del esófago. Para conseguir esto, el cirujano crea una comunicación entre la tráquea y el esófago, colocando generalmente allí una prótesis fonatoria. La prótesis deja pasar el aire de los pulmones al esófago pero impide, con unas válvulas, que refluya saliva o alimento hacia la vía respiratoria. El paciente toma aire, se tapa el traqueostoma con el dedo y obliga al aire a pasar de los pulmones al esófago, donde se produce la vibración sonora.

La voz en estos casos es de mejor calidad, aunque el paciente lleva una prótesis que es necesario cuidar y limpiar. Para hablar necesita taparse el traqueostoma con el dedo. Este método se aprende rápido, mientras que la voz esofágica requiere mayor entrenamiento.


C) LARINGES ARTIFICIALES
Son dispositivos electrónicos que también sirven para comunicarse. Prácticamente no necesitan aprendizaje, aunque el sonido que producen es metalizado y poco natural. Hay dos clases: Intraorales, en los que el sonido se introduce en la boca a través de un tubo; y Cervicales, en los que se apoya el aparato en el cuello produciéndose la vibración que se transmite a los tejidos del cuello y se modula en las cavidades de resonancia.
No se deben usar si la operación es reciente o el cuello está sensible por la radioterapia. Existen varios modelos de aparatos, por lo que antes de adquirirlos se debe aconsejar por alguien que lo haya utilizado o bien realizar una prueba con ellos. Generalmente es un complemento a otras formas de comunicarse como por ejemplo ante la necesidad de hablar en un ambiente ruidoso o por teléfono, cuando se tiene una voz esofágica de poca calidad. Para algunos enfermos es el método preferido y más fácil.
La decisión del método a utilizar depende de las características y deseos del paciente, debiendo consultarlo o discutirlo cuando tenga dudas al respecto con su médico, familia o amigos. A veces, debido al tipo de cirugía que se ha tenido que realizar, es imposible aprender la voz esofágica, siendo necesaria la prótesis.
Lo más importante es que elija el método que le sea más confortable y de acuerdo al estilo futuro de vida que piense llevar en caso de que retorne a su trabajo o no.


CUIDADOS DEL TRAQUEOSTOMA

El traqueostoma tiene que estar siempre limpio, seco y sin costras, ya que si no es así la piel se mostrará irritada, enrojecida y dolorosa. Al principio es normal que precise una mayor limpieza varias veces al día. Posteriormente, conforme va existiendo una mayor adaptación, es suficiente una vez al día.
Cuando usted realiza la limpieza de su traqueostoma debe recordar lo siguiente:
1) Siempre debe lavarse las manos con jabón antes y después de la limpieza.
2) Humedecer una gasa limpia con agua caliente y limpiarse el orificio del traqueostoma delante del espejo con movimientos circulares.
3) No debe ponerse cremas o lociones por su cuenta en esa zona.
4) Guarde los productos que vaya a utilizar: gasas, cánulas, vaselina, cinta, etc… en un lugar aparte limpio y seco en su cuarto de baño.


A) CAMBIANDO LA CÁNULA
Si usted necesita llevar cánula, lo más cómodo es que se la cambie por otra limpia después de asear el traqueostoma. En el hospital, la enfermera le habrá explicado cómo hacerlo a usted y a sus familiares. Debe tener preparada la cánula limpia con su cinta y apósito colocado.
Se puede impregnar la punta de la cánula con una pequeña cantidad de vaselina o lubricante para facilitar la introducción en el orificio. La cánula sucia debe limpiarla por dentro ayudándose de un chorro de agua caliente y un cepillo circular de los que se utilizan para limpiar las pipas. Una cánula con muchas costras puede ser sumergida durante tres horas en un recipiente con un litro de agua y tres cucharadas de bicarbonato sódico (el mismo que se usa para los ardores de estómago), facilitándose así su desprendimiento. La cánula después se lava con agua y jabón, secándola con un paño limpio.

La forma de anudar las cintas que la sujetan al cuello puede ser simplemente atándola a nivel de la nuca, o bien de la manera que mostramos en los dibujos siguientes, que es la más laboriosa pero menos incómoda.
* Doblar una de las cintas por la mitad
* Introduzca el extremo de la cinta doblada por el orificio lateral de la cánula.
* Meta los extremos de la cinta por el lazo que se forma.
* Tire y apriete fuertemente.
* Repita lo mismo en el otro lado, es decir, en el otro orificio de la cánula traqueal.
* Póngase la cánula en el traqueostoma y sujétela con las cintas al cuello, de tal manera que los nudos en vez de quedar en la nuca, queden a los lados del cuello. Para eso pase una cinta al lado contrario y la anuda con la opuesta. A continuación haga lo mismo con la otra cinta en el lado opuesto del cuello.


B) APÓSITO PARA EL ESTOMA
La forma más sencilla de aplicarse un apósito al traqueostoma con gasas es la siguiente (si disponemos de gasas corrientes de aproximadamente 8 cm por 6 cm):
* Coger tres o cuatro gasas superpuestas y empezar a cortar por la mitad del lado más largo hasta el centro (como muestra el dibujo), donde se hará con las tijeras un pequeño circulito.
* Se introducen las gasas por debajo de las cintas y la cánula, y se unen los bordes de las gasas cortadas con un trocito de esparadrapo.


C) HUMIDIFICACIÓN DEL TRAQUEOSTOMA
Antes de la operación quirúrgica, el aire llega a los pulmones pasando primero por la nariz, donde adquiere humedad, es filtrado y calentado convenientemente. Cuando se extirpa totalmente la laringe, el aire que se respira llega directamente a los pulmones a través del traqueostoma. Es importante por lo tanto, humedecer el aire que se respira, evitando que las secreciones bronquiales se sequen formando costras que facilitan la infección traqueal. Esto es más frecuente cuando está reciente la intervención y en aquellos recintos con aire acondicionado o calefacción excesiva.
Se puede evitar este problema cubriendo el traqueostoma con una gasa húmeda que, aparte de recoger las secreciones que se producen al toser, evita la entrada de elementos en suspensión del aire, y sobre todo lo humidifica. Este tipo de protección se puede fabricar con compresas.

También puede adquirirlo en el comercio con un cuello autoadhesivo que simula una camiseta.

Otros pacientes prefieren usar un pañuelo o corbata.
Otra forma de humedecer el traqueostoma consiste en pulverizar suero fisiológico o agua salina con un perfumador de plástico. Si tienen problemas importantes de costras que taponan el traqueostoma, puede dejar caer unas gotas de suero fisiológico dentro del orificio traqueal. Puede adquirir también un aparato humidificador y aprovechar el vapor de agua que se forma en un cuarto de baño al poner la ducha muy caliente. Es importante que beba bastante agua y zumos de frutas.
No hay razón para tener miedo a tomar un baño o ducha tras la laringectomía. Puede hacerlo como antes, tomando la precaución de que no entre agua en el traqueostoma, bien ajustando el chorro de agua o colocándose la mano delante del traqueostoma a modo de paraguas.



PRIMEROS AUXILIOS


¿Qué es un laringectomizado?

Es una persona que por haber contraído cáncer, los médicos para salvarle la vida no tienen más remedio que amputarle la laringe. Por ello, desde ese mismo momento pierde el olfato, el gusto y el habla, teniendo que respirar de por vida por un Traqueostoma (que es un agujero practicado en la parte baja del cuello). La respiración la hacen directa a los pulmones.


¿Cómo se identifica al laringectomizado?

El laringectomizado tiene una cicatriz a cada lado del cuello y son muy visibles. Casi todos llevan un pañuelo para tapar el estoma. No puede dar voces, y si está nervioso o emocionado, no hablará con voz esofágica (voz ronca y con poco tono) aunque lo sepa hacer muy bien, lo que sí hará, si tiene conocimiento, son muchos gestos.
Es importante saber que un laringectomizado aplaude o toca un silbato repetidas veces para pedir auxilio ya que no puede gritar.

Primeros auxilios: Reconocimiento e identificación

Es imprescindible que lo primero que se haga sea descubrir el cuello; hay que saber si es un laringectomizado o no. En muy pocos segundos la persona puede cerciorarse de si el accidentado tiene un orificio en el cuello por donde respira y por el que hay que hacer, en caso necesario, la respiración artificial.




Cada vez hay más laringectomizados que se desplazan y viajan como cualquier persona normal. Por ello, ante un accidente, no debe pasarse por alto una rápida exploración al cuello, que indicará a la persona por donde debe de hacer la respiración artificial.


¿Cómo se realiza la respiración artificial?

Hay que aflojar o quitar toda la ropa que nos pueda entorpecer, dejando pecho y cuello al descubierto.
Quitar todo cuanto tape el orificio del cuello: baberos, pañuelos, medallas, collares en caso de mujeres.
No quitar la cánula si la lleva.
Colocar la cabeza horizontal sin utilizar la técnica del hiperextensión (cabeza hacia atrás).


Comprobar si respira
Colocar la oreja a la altura del orificio del cuello (estoma), y oir, sentir y escuchar el paso del aire.


Iniciar la respiración "boca a cuello"
Colocando la boca y los labios firmemente sobre el orificio del cuello o alrededor del tubo traqueal (cánula).


En caso de disponer de ello, puede hacerse esta respiración "boca a cuello" a través de un tubo de goma o ambú que se adapte perfectamente al estoma o cánula.
El tiempo, forma y ritmo de este suministro de aire a los pulmones, se hará siguiendo la técnica habitual de la respiración "boca a boca".
En caso de que se vea que el aire insuflado sale por la boca o nariz (puede ser que lleve válvulas o es traqueotomizado), hay que tapar con la mano la boca y la nariz para evitar que el aire insuflado se escape por estos orificios, restando aire a los pulmones.


Laringectomizados con lesión de columna
El collarín deberá llevar un orificio para que el paciente pueda respirar. Si sospechamos que la víctima tuviera lesión de columna, el trato será el mismo que cualquier otra persona no laringectomizada, pero en la utilización del material tendremos en cuenta el collarín de cervicales.
El collarín ha de ser especial, con un orificio para que el paciente pueda respirar.

En caso de incendio
La víctima laringectomizada tiene un tratamiento especial en caso de incendios:
Hay que cubrirla con un pañuelo húmedo el orificio del cuello, pero sin cegar el mismo, para dejar que respire.
En caso de administración de oxígeno, la mascarilla ha de colocarse en el orificio del cuello.
Si la víctima está en llamas, no dirigir ni chorro de extintor ni agua hacia la zona del cuello.
La entrada de agua o líquido puede ser mortal.
En caso de vómitos, no solo girar la cabeza sino todo el cuerpo. Al girar sólo la cabeza estrangulamos el orificio y la persona no puede respirar.



Atención a la lluvia
Nunca deberemos dejar a un laringectomizado tumbado y sin cobertura adecuada para la lluvia porque podría ahogarse.


NUESTRO AGRADECIMIENTO AL AUTOR.






ALAMUR SAN BLAS (MURCIA)
 
Alamur San Blas (ASOCIACIÓN DE LARINGECTOMIZADOS DE LA REGIÓN DE MURCIA)
Asociación sin ánimo de lucro para la ayuda a las personas laringectomizadas y sus familiares.
ALAMUR SAN BLAS (MURCIA)
 
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